sábado, 24 de septiembre de 2016

PONGA A PUNTO LA FLORA INTESTINAL DE SU PERRO DESPUES DE VACACIONES



En vacaciones, el simple hecho de salir fuera de casa y de la rutina habitual supone a menudo un cambio de régimen alimenticio de su #perro, pues se relajan los horarios y los hábitos en las comidas. Incluso la incapacidad de llevar de viaje comida natural hace que algunos perros durante las vacaciones pasen a nutrirse de piensos, bien por la imposibilidad de obtener la alimentación natural o por comodidad de sus dueños. 

Cada verano se repite el mismo cuento. Los cambios a peor en la alimentación de nuestros peludos echan por tierra todos los esfuerzos que habíamos emprendido para mejorar su alimentación, y con ello su salud.

Sin embargo, no es sólo durante las vacaciones cuando se engorda. A pesar de los excesos, durante el verano se lleva una vida bastante más activa que permite compensar. Es al volver de las vacaciones cuando se tiene el mayor riesgo de engordar, pues el  nivel de actividad de nuestro perro se reduce, pero seguimos acostumbrados a suministrar  más de lo normal, como durante las vacaciones.

No obstante, volver a casa permite también regresar a los buenos hábitos alimenticios de una dieta barf. Volvemos a nuestra tienda de alimentación www.biodog.es, cuyas secciones nos conocemos de memoria; a nuestros puestos habituales en el mercado y a nuestros tenderos de confianza. 

 
Vacaciones que debilitan el organismo
El exceso de alimentación, así como tomar comida insana, piensos compuestos, produce desequilibrios en nuestro perro. La flora intestinal es la que más sufre.

Hay que recordar que la flora intestinal es un conjunto de miles de millones de bacterias que colonizan el tubo digestivo, al que limpian y mantienen en buen estado. Su papel es fundamental para las defensas inmunitarias. Estas bacterias  protegen de los ataques exteriores de las levaduras y las bacterias nocivas, y también participan en el buen funcionamiento de la digestión carnívora de nuestro amigo peludo.

Se calcula que una flora intestinal en estado óptimo debe contener un 85% de bacterias buenas y un 15% de bacterias malas.

La flora intestinal es un bien inestimable que debemos cuidar a toda costa si queremos mantener un perro saludable. Debemos nutrirla con #alimentosnaturales y volver a sembrarla cada cierto tiempo con probióticos. Y es que las bacterias buenas resultan anuladas por los excesos de cereales, piensos compuestos, chuches y las comidas ricas en hidratos de carbono.

Si durante todo el verano ha descuidado la  flora intestinal de su perro y has visto deposiciones irregulares y blandas, probablemente estará debilitada. Si las bacterias malas toman el control, la flora intestinal será incapaz de protegerse de la primera infección que sobrevenga en otoño y la digestión de su perro también sufrirá.
Tenemos que recordar que el perro no tiene la capacidad de poder hacernos llegar mediante su comunicación de todos sus problemas estomacales e intestinales. Si el perro tiene una colitis, la sufre si más.

¿Cómo hacerlo?
Hablaré de cuatro probióticos y dos prebióticos que pueden ayudar a su perro a comenzar bien el nuevo curso tras el paréntesis del verano.

Los probióticos son bacterias vivas cuya función es colonizar el tubo digestivo, mientras que los prebióticos son nutrientes destinados a alimentar bacterias específicas una vez implantadas. 


Cuatro probióticos
Los probióticos son bacterias muy distintas entre sí, por lo que sus acciones son muy distintas según pertenezcan a una u otra cepa.
  • Lactobacillus rhamnosus
Esta bacteria se utiliza con frecuencia en los productos lácteos en Finlandia y en Estados Unidos, donde sus virtudes para reforzar la inmunidad son muy apreciadas.

El Lactobacillus rhamnosus protege de la diarrea y reduce la permeabilidad del intestino, producida por el síndrome del colon irritable producido por estrés o por una mala alimentación a base de piensos compuestos.

  • Bifidobacterium longum
Esta bacteria beneficiosa se identificó hace más de 100 años en un lactante. De las 500 especies de bacterias intestinales, el Bifidobacterium longum es una de las más extendidas.

Los estudios han mostrado que reduce la intolerancia a la lactosa de los perros , las alergias alimentarias, la colonización por bacterias patógenas y la incidencia de la diarrea.  Además, el Bifidobacterium longum tiene también la capacidad de disminuir el PH del intestino para hacerlo más ácido, lo que ralentiza la aparición del cáncer de colon y patologías víricas y bacteriológicas.
  • Lactobacillus acidophilus
Un estudio ha mostrado que este probiótico permitía atenuar los problemas intestinales provocados por la ansiedad, muy común en muchas razas. El Lactobacillus acidophilus es también útil para facilitar la digestión de la lactosa, en el caso de suministrar productos como queso etc.. Se adhiere con facilidad a la pared intestinal, lo que facilita su implantación cuando se realiza un tratamiento con probióticos para repoblar la flora intestinal.

Pero hay que tener cuidado, ya que aunque el Lactobacillus acidophilus es predominante en el tubo digestivo, no se conoce aún del todo. Por eso, por precaución, se desaconseja en perras gestantes y en perros con síndrome de colon irritable, así como en caso de exceso de bacterias en el intestino o problemas inmunitarios.
  • Bifidobacerium infantis
Es una bacteria probiótica que se encuentra en el intestino. Beneficiosa por los ácidos que produce, que impedirían el crecimiento de la población de bacterias dañinas dentro del colon, juega un papel muy importante en la digestión y el metabolismo.
Y dos prebióticos
  • Fructooligosacáridos
Los fructooligosacáridos se encuentran de forma natural en la, la achicoria(ingrediente de nuestros Menús Biodog), los espárragos y los tomates. Se pueden obtener igualmente de las algas o de la caña de azúcar. Los fructooligosacáridos son consumidos por las bacterias de la flora intestinal, y son excelentes prebióticos.
  • Ribosa
La ribosa es un azúcar útil para todos los organismos vivos, desde las bacterias a los animales. Garantiza el metabolismo óptimo de la célula. Entra en la composición de la adenosina trifosfato (ATP), el carburante de la célula que permite responder a las necesidades de energía del organismo. Permite la fabricación del ácido ribonucleico (ARN) para la transcripción del código genético y sirve también para producir otras moléculas esenciales para los procesos metabólicos, como por ejemplo el NADH.

La ribosa es especialmente importante para estimular y reforzar las bacterias de la flora intestinal: las bacterias buenas que ingiramos proliferarán fácilmente en el tubo digestivo.
Impulsar el sistema inmunitario y mejorar la digestión
Si estos cuatro probióticos tienen tantas virtudes por separado, imagine sus beneficios si actúan de forma sinérgica, “alimentados” además por los dos prebióticos que ha visto. Se crea una bomba de salud que permite volver a sembrar bacterias buenas y nutrirlas para que proliferen en el tubo digestivo. El mantenimiento de la flora intestinal permite reforzar las defensas inmunitarias y mejorar la digestión. Si conseguimos esto, tendremos realmente un perro más saludable.
Fuente: Felipe M. M.
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jueves, 1 de septiembre de 2016

A UN LADRIDO DE LA HUMANIZACION

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Humanizamos nuestros perros. Así ven este fenómeno etólogos y especialistas en comportamiento.

Al separar antes de la sexta semana a un cachorro de su grupo familiar canino, se garantiza en mayor grado la dependencia de ese perro al humano que lo cuidará.
Era el cachorro perfecto ante los ojos de su amo. Ni siquiera requería de paseo diario porque hacía sus necesidades en un césped sintético tipo tapete. Movía la colita para saludar, vivía limpio, no tenía pulgas, apenas si ladraba. Hasta que cumplió 7 meses.
A esta edad se convirtió en el cachorro imperfecto. Orinaba por todo el apartamento e, incluso, sobre las camas, especialmente cuando los tendidos estaban recién cambiados. Un par de veces hasta hizo pis en la chaqueta de su dueño cuando llegó de trabajar.


Semejante versión de nueva criatura que de la noche a la mañana resultó poseída por un comportamiento inaguantable se la explicó al dueño del animalito el etólogo (especialista en comportamiento animal) Juan Camilo González: “Señor, su perro padece de humanización, más conocida entre los expertos como antropomorfización”.

González, médico veterinario de La Salle, con maestría en Etología Clínica de la Universidad Autónoma de Barcelona y docente de la Udca, comenta que cuando el cachorro en cuestión, un yorkshire terrier, alcanzó la madurez sexual (7-8 meses), empezó a comportarse como cualquier macho, marcando su territorio. Así al humano le hubiera parecido que tenía cara y cuerpo de peluche y le diera tratamiento de muñeco, era un perro.

 Cuando se decide por un perro, el humano se inclina más por su apariencia que por su condición natural. Por lo general, desea que se comporte ‘bien’ según los criterios humanos, sin tener en cuenta lo que significa la condición canina: mamífero, altricial (su organismo debe madurar tras el nacimiento), principalmente carnívoro, cazador, gregario, social-jerárquico, protector, neoténico (persistencia de algunas características físicas y de comportamiento juvenil en adultos), explorador, con especiales capacidades olfativas, oportunista, veloz, etc.”, dice Conrado Clavijo, adiestrador, educador canino y asesor comportamental, creador del programa de adiestramiento canino Pilo.

Todas esas características son las que un humano desconocedor de la especie desea que desaparezcan durante la convivencia. Entonces, el humano quiere que su perro “controle los esfínteres rápidamente, no persiga o cace animales, permanezca muchas horas al día solo y al salir no corra, no se deje llevar por los olores, no explore, no coma basura o lo que encuentre en el camino, no hale intensamente para acercarse a otros perros, no destruya cobijas, peluches ni muerda sus pies mientras camina, no corra dentro de la casa, no lama la cara de las personas, no ladre, etc.”, complementa Clavijo.

En resumen, queremos que nuestros perros no sean perros.
El paciente yorkshire del etólogo González no salía porque sus amos preferían que no se juntara con otros perros. Entonces, su territorio era el apartamento y por eso lo orinaba. Los perros marcan también lo que les huele distinto. Si el propietario venía de la calle, olía diferente y por tanto lo marcaba. Y si lavaban los tendidos, cambiaban de olor y el perro procedía a dejarles su sello porque es una forma importante de comunicarse y de interrelacionarse entre los canes. Por eso olfatean todo el tiempo y se detienen a oler: mediante esa función saben si es macho o hembra lo que pasó y dejó su marca, si la hembra está en celo o si un perro amigo estuvo en el sitio. Es información recibida por la nariz. El paciente está en tratamiento actualmente y avanza en su proceso de ‘animalización’.


“Cuando un perro presenta conductas que no son aceptables dentro de la convivencia con el hombre, posiblemente se trate de aquellas que en la naturaleza son comunes o necesarias, o son el resultado de una inadecuada relación humano-animal; también las hay como consecuencia de que sus necesidades como especie no están cubiertas o son efecto de un desorden orgánico”, redondea su explicación el adiestrador.
Carencia de normas. Afecto sin normas. Eso es lo que más humaniza a los perros para hacerlos menos perros, de acuerdo con Stiven López, etólogo canino y psicólogo veterinario de la Universitá degli Studi di Milano (Italia), gerente de Huellas Adiestramiento Canino, en Cali, y entrenador de perros de rescate de la Cruz Roja.
Como se trata de animales de jerarquía, es natural que busquen a alguien a quien seguir porque, si no, ellos asumen el mando. Y ahí empiezan los problemas. Si resalta su territorialidad, cambia su comportamiento. La falta de normas los hace ansiosos y, a veces, destructivos, explica López. Un perro tiene necesidades claras que tienen que ver con su estructura social y la información genética almacenada hace miles de años. Como viven en grupo, necesitan límites y rutinas. Eso los hace felices, de acuerdo con los expertos. De otro lado, para Clavijo nada peor que no tener idea de qué va a pasar en el día a día, ya que aumenta la ansiedad. Por eso, comida y paseo deben procurarse a la misma hora.

Techo, cama, alimento y agua son necesidades que el humano debe proveer, forman parte de los derechos del animal. Y la autoridad debe ser establecida para que entienda quién tiene el control, dice López.
Luego vienen los cuidados, pero en su justa medida.
El humano tiende a proteger, y en ese intento interrumpe el normal desarrollo de los comportamientos de la mascota como animal. Que no se junte con otros perros porque lo maltratan o le pegan las pulgas es evitar que socialice e interactúe con los de su especie y que luego no sepa cómo hacerlo y agreda o sienta temor.
Como otro paciente de González, un pomerania al que le dan asco los perros, no los huele y los evita levantando una pata en señal de rechazo. Se cree humano. El problema es que se volvió tan dependiente de su dueña que intenta morder a quien se le acerque a ella.
Un perro que no camina porque lo llevan en una maletica, que no socializa, que es separado del mundo se sentirá en peligro y tenderá a defenderse ante lo nuevo: personas o perros.
“Humanizar no es solo vestir, consentir en exceso, brindar cuidados desmedidos. También significa pretender cambiar o anular la esencia de otro ser vivo para mi propio beneficio, No tener en cuenta ni o satisfacción. cubrir las necesidades individuales y de especie de ese otro ser vivo es un mero reflejo de ignorancia y egoísmo”, opina Clavijo.


¿Por qué humanizamos a los perros?
Es una tendencia. Hace 400 o 30 años no era así. Quién no recuerda que hasta hace un tiempo el gato llegaba a la casa cuando era necesario cazar ratones. Y era prestado por un vecino o un amigo y terminaba quedándose. O el perro de los abuelos que era alimentado con sopas, andaba sin correa y tenía la función de “cuidar la casa”.
“Ahora los perros son otro hijo, un integrante más de la familia. Pero hay que buscar el equilibrio porque si bien requieren cuidado y protección, también deben saber compartir en sociedad y ocupar el lugar que les corresponde”, remata el veterinario Camilo González.


Límites = estabilidad
Una propietaria de un perro-paciente que atiende el especialista Stiven López, en Cali, llora haciendo el ejercicio de ponerle límites a su mascota. No puede con eso; aunque lo cierto es que los espacios humanos no son apropiados todos para las mascotas, explica López. Un perro en la cocina, por ejemplo, es un peligro porque si algo salpica, el animal puede terminar herido o quemado.
De todas maneras, López asegura que la mala crianza tiene reversa. “El perro se adapta a nuevas normas, aunque depende también de las razas”, explica.
De acuerdo con el experto, los pastores alemanes se adaptan fácilmente a las normas, al igual que los retriever, los labradores, los pitbull y los rottweiler.
Un poco más complicados son los perros conocidos como ‘de cacería’ o sabuesos: beagle, basset hound, bull terrier y bulldog, tercos por naturaleza y ansiosos porque tienen la energía requerida para ir de caza.

Encontrar el equilibrio
Existen estudios que hablan de que un animal normalmente gasta de 6 a 8 horas en actividades exploratorias y búsqueda de comida. Lo que le dedican las vacas al pastoreo, por ejemplo. Un tiempo que no se compara con los 10 o 15 minutos de parque que en promedio le dedica un amo a su mascota.
Los comportamientos compulsivos, enfermedades como la dermatitis producto de que se lamen un solo sitio, pérdida de pelo, entre otros, son generados por estrés en las mascotas. Que bien puede darse por inactividad o por soledad.
Y a veces, cuando el amo se percata de ello, decide mandar a su mascota a la guardería.
El etólogo González dice que 5 días de guardería a la semana, por ejemplo, tampoco son garantía de socialización. Porque el perro no conoce su entorno real ni se le desarrollan rutinas en su vecindario. No conoce a los perros vecinos ni reconoce el ruido de la moto del domiciliario, por citar otro caso; solo conoce a los adiestradores o cuidadores del colegio y ya.
Un perro requiere tiempo. No puede ser el regalo de cumpleaños o Navidad a un niño “para que empiece a ser responsable”. Es un ser vivo. Pero tampoco es un humano al que se le lleva al salón de belleza y se le ponen zapatos para cuidarle las uñas. Los expertos coinciden en que, en materia animal, los extremos no conducen a nada bueno.

Impronta
En etología y en biología se entiende por impronta la carga de conducta que viene puesta dentro de un animal sin que medie ni la humanización ni nada. Hay animales que tienen en su cerebro una mayor parte de lo aprendido y una menor carga de conducta de la especie propiamente, de acuerdo con el biólogo investigador de Instituto Alexander von Humboldt, Germán Corzo.
Los animales a los que los humanos suponemos “inteligentes” son los que se dejan enseñar. Mientras que “cerebros menos elásticos” son a los que se les dificulta el aprendizaje. Lo cual no significa que sean menos inteligentes, explica Corzo.
“Por ejemplo, a un tiburón no se le enseña nada porque todo ya lo tiene aprendido. Que no haya evolucionado no significa que sea obsoleto sino que funciona tan perfectamente que no ha requerido cambiar”, dice.
Se considera que el cerebro de los perros es más elástico (por así decirlo) y por eso se acomoda mejor para aprender del humano. Bien sea traer una pelota o ubicar el olor de un explosivo. Por eso están con nosotros y por eso los necesitamos.
¿Por qué se vuelven agresivos o miedosos?
De acuerdo con el especialista Conrado Clavijo, la humanización puede provocar agresividad o miedo por las siguientes causas:
Baja adaptación por el temor humano a los riesgos existentes fuera de casa. Sobreprotección (cargar, alejar, no permitir el olfateo anal o genital).
La tendencia a vestir al animal sin tener en cuenta que las prendas enturbian la comunicación visual y olfativa entre los perros (saquitos, chaquetas, zapatos, sombreros).
Al separar antes de la sexta semana a un cachorro de su grupo familiar canino, se garantiza en mayor grado la dependencia de ese perro al humano que lo cuidará. El cachorro lo seguirá a todos lados y esto conduce a que se tienda a cargar al animal para expresar amor y protección como ocurre con los bebés humanos, sin permitirle contacto con el piso y otros animales.
Si el perro no disfruta del acicalamiento excesivo, la postura de prendas, la pintada de uñas o la peinada, muy seguramente habrá alguna manifestación de agresividad hacia el humano que intenta hacerlo.
Las habilidades predatorias se mejoran con la experiencia, pero se nace con la inclinación. La ausencia o escasez de juegos de presa dirigidos a objetos para morder, halar y destrozar harán que el perro busque la forma de expresar y entrenar esas conductas. Es posible que un perro que no comparta juegos de este estilo con su humano tienda a perseguir y morder a otros animales. También puede ocurrir que no controle la dureza de su mordida si jamás lo ha practicado o no se le permite dar salida a su forma natural de juego.
Cuando se trata de perros rescatados, es común que el humano que lo rescató o adoptó lo sobreproteja.
Cuando se utilizan perfumes y fragancias que enmascaren el olor natural e individual del perro o las emanaciones de pulpejos, ano, genitales, rostro, las producidas durante la piloerección, se impide la presentación o el reconocimiento social olfativo.
Si se le reprende inadecuadamente por conductas que el humano decide que son inaceptables. Por ejemplo, castigar al llegar a casa por algo que pudo haber ocurrido minutos u horas antes. O regañar con explicaciones de por qué no debe volver a tener esas conductas, golpear con la mano u objetos para drenar nuestra frustración, encerrar durante largos períodos para que el perro piense en lo que hizo, etc.
Cuando el perro queda mucho tiempo solo en casa por razones de trabajo y no se han tenido en cuenta sus necesidades básicas e individuales. Por ejemplo, alimento, agua, espacio para eliminar, refugio, objetos para interactuar, sonidos enmascaradores del exterior, etc. La sensación de abandono, dependencia e inseguridad generada por la soledad se va acumulando día tras día.
Si, además, ese humano regresa a casa y se muestra inestable, excitable y, en lugar de brindarle canales adecuados para que el perro se exprese naturalmente, lo lleva hacia el sofá para abrigarlo y consentirlo durante horas, con seguridad absoluta está abonando el terreno perfecto para que en el futuro cercano ese perro desarrolle diversos trastornos comportamentales.
Uno de los más comunes es la ansiedad por separación y se puede identificar por la aparición de vocalizaciones diversas de alto volumen e insistentes, actividad destructiva dentro de casa, mordisqueo o ingesta de ropa del dueño, temblor incontrolable o grandes manifestaciones en el momento del reencuentro que el humano identifica como demostraciones de afecto.
Piénselo antes de tener perro
De acuerdo con el etólogo Juan Camilo González, en materia de bienestar animal se habla de 5 necesidades básicas que deben ser cubiertas por el dueño de un animal:
1. Hambre y sed. El humano que tiene una mascota es responsable de su nutrición.
2. Confort. Se les debe proveer una cama y un espacio apropiado.
3. Dolor y enfermedad. Las mascotas requieren de medicina preventiva, vacunas y atención a tiempo.
4. Comportamientos normales. Explorar, jugar, relacionarse son derechos de las mascotas, y a esto contribuye el tiempo que se le da cuando se saca a pasear.
5. Angustia, miedo, estrés. Un perro que no socializa es candidato a ser un perro miedoso o agresivo. El contacto con otros perros es fundamental.

RUBY MARCELA PÉREZ J.
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miércoles, 31 de agosto de 2016

COMO COMPRENDEN LOS PERROS A LOS HUMANOS

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Los perros tienen la capacidad de distinguir las palabras que empleamos cuando nos dirigimos a ellos y la entonación que usamos, según indica un nuevo estudio publicado en la revista Science. Además, los perros utilizan regiones del cerebro similares a los que usan los humanos, por lo que los investigadores concluyen que la capacidad de aprendizaje del vocabulario no es exclusivamente humana. Para realizar el estudio, los científicos introdujeron a trece perros de diferentes razas en una máquina de resonancia magnética funcional para estudiar sus reacciones al lenguaje. Los resultados revelan que los perros reconocieron cada palabra como algo distinto, independientemente de la entonación, y que lo hicieron utilizando el hemisferio izquierdo del cerebro, al igual que los humanos.



"Este estudio es el primer paso para comprender cómo los perros interpretan el habla humana y puede ayudar a entender la comunicación entre los perros y los humanos y así hacerla más eficiente", explica Attila Andics, investigador principal del estudio y profesor en la Universidad de Loránd, en Budapest.

Las palabras son el elemento principal del lenguaje y de la comunicación. La entonación es otra forma con la que se transmite información. "Los seres humanos entienden el habla a través del vocabulario y la entonación", cuenta Andics. El objetivo de los investigadores era comprobar si en los perros también funcionan estos dos mecanismos por separado y cómo lo hacen. Para ello, los perros escucharon unas grabaciones con las voces de sus instructores que combinaban distintas palabras de elogio y neutras con varios tipos de entonación. Mientras, los investigadores estudiaban las reacciones en su cerebro. 

El equipo comprobó que los perros distinguieron tanto el significado de las palabras como la entonación con que se expresaban y que además lo hacían con el hemisferio izquierdo. Además, los perros procesan la entonación por separado del vocabulario, al igual que hacen los humanos. Por tanto, Andics y su equipo concluyen que los perros no solo diferencian lo que decimos y cómo lo decimos, sino que pueden combinar ambos elementos para interpretar correctamente lo que esas palabras significan. "Una vez más, esto es muy similar a lo que hacen los cerebros humanos", añade.

Pero los resultados no solo hablan de la comprensión canina del lenguaje humano sino que también se pueden extraer importantes conclusiones acerca de los humanos. Andics asegura que su investigación arroja una nueva luz sobre la aparición de las palabras durante la evolución del lenguaje.

Para explicar la comprensión del habla por parte de los perros, los autores señalan que la domesticación canina ha podido influir en la aparición de una estructura cerebral que les permite esta capacidad. Sin embargo, añaden que es muy poco probable que desarrollen las capacidades necesarias relacionadas con el habla. "Los seres humanos siguen siendo únicos en la posibilidad de inventar palabras", concluye Andics.

fte:elpaiscom

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sábado, 27 de agosto de 2016

¿SABES COMO VEN LOS PERROS?


No, los perros no ven en blanco y negro

Seguramente habrás escuchado que los #perros solo ven en blanco y negro. Pues bien, no es verdad. Aunque la percepción del color de los canes es diferente de la de los humanos, se ha comprobado que nuestros mejores amigos pueden ver el color; aunque de forma distinta. 




Tal vez te sorprenda saber que tu perro puede ver el amarillo, el azul y el gris. ¿Y los demás? Te lo explicamos a continuación hablando un poco sobre anatomía.

Los conos son células fotosensibles (sensibles a la luz) que se encuentran en la retina y permiten ver los árboles verdes, las rosas rojas y el cielo azul. En los primates hay tres tipos de estas células receptoras en los ojos. Estas son sensibles al rojo, verde y azul.

Aquí es donde la física puede ayudarnos a entender mejor. Cada color responde a una longitud de onda de luz determinada. El rojo corresponde a ondas largas, el verde a ondas medias y el azul a ondas cortas. Así, los tonos que puedes ver son el resultado de la estimulación de los distintos tipos de conos. Al mezclar estos estímulos en distintas intensidades tu cerebro ve el mundo como lo conoces.

“Para los perros, la percepción del color es similar a la de una persona con daltonismo al rojo y verde”, indica Cesar’s Way la página del ‘Encantador de perros’. Probablemente esta imagen te ayude a entenderlo mejor. 






El portal Dog Vision permite a los usuarios subir imágenes y verlas como lo harían sus pequeños peludos. Además de las diferencias de color notarás que la fotografía de la derecha está algo borrosa, opaca y sin mucha profundidad.

Hay otros factores que debes tomar en cuenta. Los perros tienen menos sensibilidad para diferenciar varios tonos de un mismo color. Lo que para ti pueden ser dos tipos de gris, para tu cachorro es uno solo, explica Dog Vision.

La agudeza visual es otra diferencia entre humanos y animales. Se trata de la capacidad de percibir e identificar algo. Para que lo entiendas mejor, eso se mide cuando te revisan los ojos. Es decir, cuando te piden que leas varias letras en distintos tamaños, es para conocer tu agudeza visual. Los canes tienen menos agudeza visual que los humanos.

 Aunque todo indique que los humanos tenemos una mejor vista que nuestros mejores amigos, hay varias cosas en las que nos superan. Según el portal Love That Pet , especializado en cuidados de mascotas, los perros tienen un mejor desempeño en situaciones de baja luminosidad. ¿Puedes ver una ardilla trepada en el árbol frente a tu casa a medianoche? Posiblemente no pero tu perro si.

Finalmente, los perros son mejores para identificar el movimiento a largas distancias. “Esta habilidad de seguir un objeto en movimiento presenta una ventaja evolutiva para especies cazadoras”, indica el mismo portal.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección


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sábado, 20 de agosto de 2016

ARTOSIS CANINA: SOLUCIONES CONTRA EL DOLOR, LA INFLAMACION ...

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La artrosis es una patología muy extendida que afecta a más del 45% de la población canina.Para la industria farmacéutica, la artrosis ha sido la gallina de los huevos de oro, explotada y sobre-explotada.
Cuando su perro sufre de artrosis, una o varias articulaciones de su cuerpo están doloridas e inflamadas. Cada pequeño movimiento le hace sufrir, y supone tener que decir adiós a los paseos, a los juegos con pelota, al salto, por ejemplo. Y ni mencionar otros deportes como el agility, mushing.


Algunos perros ya no pueden subir ni bajar escaleras. Otros están completamente inmovilizados. Por ello los veterinarios  han utilizado sistemáticamente durante mucho tiempo medicamentos antiinflamatorios, cortisona y analgésicos químicos contra el dolor. En un primer momento estos medicamentos funcionan. ¡Milagro!  
Efectos secundarios molestos
Pero entonces se produce una crisis de artrosis más violenta y duradera de lo habitual. Confiado, suministra sus pastillas durante una semana, diez días, quince días... y se da cuenta de que no sólo el efecto ya no es tan eficaz, sino que el aparato digestivo de su #perro empieza a resentirse. Diarrea, estreñimiento, dolor de estómago, hemorragias digestivas de mayor o menor importancia. Usted se preocupa y empieza a preguntarse si debe continuar con el medicamento.

Desgraciadamente, sus dudas tienen fundamento. La artrosis viene provocada por la inflamación del cartílago, esas almohadillas que protegen los extremos de los huesos, y que les permiten rozarse entre sí sin problemas. En caso de artrosis, los agentes inflamatorios de las articulaciones destruyen el cartílago, que se fisura, se agrieta y puede incluso llegar a desaparecer por completo, dejando el hueso desnudo. Al realizar cualquier movimiento, los extremos de los huesos se frotan directamente unos contra otros, lo que provoca dolor y aumenta la inflamación de sus articulaciones.
Los medicamentos sólo suprimen el dolor
Los medicamentos actuales, incluso los más recientes, lo único que hacen es bloquear el dolor. No tienen ningún efecto sobre el cartílago, que sigue deteriorándose.

Por ello son eficaces a corto plazo. A largo plazo su eficacia disminuye, hasta ser inexistente cuando todo el cartílago ha desaparecido. Entonces sólo le quedan los efectos secundarios, que pueden llegar a ser graves para tu perro.

Pero la buena noticia es que las investigaciones científicas recientes demuestran que la medicina natural ofrece soluciones muy interesantes contra la artrosis.

De hecho, la artrosis es quizás una de las patologías en cuya lucha existe mayor esperanza. Muchos perros han conseguido librarse por completo de sus dolores gracias a soluciones naturales.

Contra el dolor: el harpagofito
El harpagofito es un “vale para todo” de la medicina natural, que se puede encontrar en todas partes. De hecho, el éxito es tal que el cultivo de harpagofito está provocando un desastre ecológico en África.


Esta planta se recolecta en los desiertos arenosos de África del Sur y en Namibia. Las raíces se utilizan para la elaboración de cápsulas que contienen los principales ingredientes activos: harpagósida, harpágida y procumbida, sustancias antiinflamatorias y analgésicas.

Para los perros que sufren artrosis, las curas con esta planta suponen por lo general un alivio espectacular que puede ayudar a reducir las dosis de fármacos.

Un estudio publicado el año 2003 muestra una reducción significativa del dolor y los síntomas de artrosis en 75 pacientes tratados con harpagofito. El dolor se redujo entre un 25% y un 45%, mientras que la movilidad aumentó en el mismo porcentaje.

Si consideramos los resultados de todos los estudios realizados sobre este tema, el harpagofito tendría el mismo nivel de eficacia que los medicamentos convencionales para calmar la inflamación y el dolor provocado por la artrosis.

En Francia recientemente se llevó a cabo un estudio sobre 122 personas con artrosis de cadera y rodilla. Durante 4 meses, una parte de los voluntarios tomó 435 mg de harpagofito al día, mientras que al otro grupo se le administró un medicamento antiinflamatorio llamado Diacereína. La disminución del dolor fue la misma en ambos grupos. Al final del estudio, los pacientes del grupo harpagofito utilizaban menos medicación contra el dolor. También sufrían menos diarreas que los que siguieron el tratamiento químico antiinflamatorio (26%).

Otro estudio realizado en 2003 comparó en 44 personas la eficacia del harpagofito respecto a la de un antiinflamatorio de última generación, el Rofecoxib. Los pacientes podían continuar su tratamiento habitual en paralelo o detenerlo si se sentían mejor. Seis semanas después del inicio del estudio, y gracias al harpagofito, 10 pacientes pudieron suspender el tratamiento durante más de cinco días. Entre los pacientes tratados con Rofecoxib sólo cinco pudieron suspenderlo. En cuanto al resto, la reducción del dolor fue similar en ambos grupos, pero el número de efectos secundarios fue dos veces mayor entre los que tomaban Rofecoxib.

Y esto sólo en cuanto al dolor...
El jengibre, un antiinflamatorio poco conocido 

Eliminar el dolor no basta. También es necesario reducir la inflamación, que está provocada por unos agentes, las interleukinas, que destruyen el cartílago.

La medicina ayurvédica describe el jengibre (Zingiber officinale) como la planta de referencia para combatir todo tipo de inflamaciones. Investigaciones recientes han confirmado la capacidad antiinflamatoria de los compuestos del jengibre. De hecho, algunos investigadores creen que el jengibre podría competir eficazmente con medicamentos de última generación. 


Basándose en el uso ancestral del jengibre, en 1992 un grupo de investigadores tuvo la idea de probar el polvo de jengibre contra la artrosis. Después de tres meses de uso, las tres cuartas partes de los pacientes que lo utilizaron notaron una clara mejoría en su estado. Algunos continuaron el tratamiento a base de jengibre durante más de dos años y medio sin ningún tipo de efecto secundario significativo.

Recientemente se ha publicado un interesante estudio clínico en la revista médica de referencia Arthritis and Rheumatism (“Artritis y Reumatismo”). Los científicos administraron durante seis semanas en unos casos jengibre y en otros un placebo a personas que sufrían artrosis de rodilla durante 6 semanas. Los participantes podían tomar un medicamento convencional si los dolores eran demasiado fuertes. El estudio se llevó a cabo sin que ni los médicos que realizaron el estudio ni ninguno de los pacientes supieran quién estaba tomando el jengibre y quién tomaba la píldora sin efecto (es decir, el placebo). En términos científicos, este tipo de estudio se denomina "controlado, doble ciego" y sus resultados son los más fiables.

Los investigadores constataron al final del estudio que las personas que tomaron el jengibre -y no los que tomaron el placebo- se desplazaban con mayor facilidad, sus dolores se habían atenuado y tenían menos rigidez en las articulaciones, lo que venía a indicar que su artrosis había mejorado en gran medida gracias al jengibre. 

Frene el avance de la enfermedad con ácidos grasos Omega-3

La tercera arma estratégica en su lucha contra la artrosis es una sustancia que permite frenar la enfermedad: los ácidos Omega-3.

Los Omega-3 son otro producto estrella de la medicina natural que vale para casi todo, cuya eficacia es innegable y reconocida incluso por la medicina convencional. Los Omega-3 son una familia de ácidos grasos que se encuentran en vegetales de hoja verde, en determinados frutos secos (en especial las nueces), pescados grasos (anchoa, arenque, caballa, sardina, salmón), en las semillas de lino y en los aceites de colza, nuez y lino. Es mejor Omega-3 es el aceite de pescado, de procedencia animal.



Una vez absorbidos, estos ácidos grasos generan sustancias que tienen potentes propiedades antiinflamatorias.

Desde 1998, el Dr. Bruce Caterson, de la Universidad de Cardiff (Gales), y su equipo trabajan apasionadamente estudiando los beneficios potenciales de los suplementos de Omega-3 sobre la artrosis. Después de varios y prometedores experimentos de laboratorio sobre tejidos de cartílago con artrosis, estos investigadores han publicado los resultados de su primer estudio en el ser humano, con aplicaciones a los perros y gatos. Y estos resultados han resultado ser extraordinariamente prometedores.

En el estudio participaron 31 personas con artrosis y en espera de una operación para la colocación de una prótesis total de rodilla. La mitad de los participantes tomó 2 veces al día, entre 10 y 12 semanas antes de la operación, 2 cápsulas con 1 gramo de aceite de hígado de bacalao enriquecido con ácidos grasos Omega-3. La otra mitad tomó un placebo. Todos los pacientes se sometieron a su operación y, después de ésta, se analizaron los cartílagos.

¿El resultado? En el 86% de los casos del grupo de pacientes que había tomado Omega-3 no había rastro (o muy poco) de las enzimas que destruyen el cartílago, frente al 26% de los casos del grupo que tomó placebo. Según el profesor Bruce Caterson, "esto significa que un suplemento de ácidos grasos Omega-3 puede reducir o incluso detener el deterioro del cartílago y reducir la inflamación y el dolor que acompañan a la artrosis”.
Para reparar el cartílago: glucosamina y condroitina
Por último -he guardado lo mejor para el final- , dos sustancias naturales que podrían incluso ayudar a revertir el proceso de la artrosis, es decir, a reparar el cartílago y rejuvenecer varios años las  articulaciones de nuestros perros.

En el cartílago, el #perro tiene "moléculas esponja" que atraen y retienen el agua, lo que garantiza la flexibilidad y la elasticidad de los tejidos de las articulaciones. Estas moléculas se denominan proteoglicanos. Sin ellas, el cartílago sería incapaz de absorber los golpes, se agrietaría, se rompería y se desgastaría por completo.

Para que las células de las articulaciones puedan producir proteoglicanos, necesitan dos sustancias: la glucosamina y la condroitina. Normalmente, los condrocitos las sintetizan a partir de la glucosa de los alimentos mediante varias reacciones bioquímicas. Sin embargo, en la artrosis, los condrocitos, aunque estén bien alimentados con glucosa, no consiguen desempeñar su tarea correctamente.

Los investigadores han descubierto que se obtienen resultados mucho mejores al proporcionar directamente a los condrocitos la glucosamina y la condroitina en forma de suplementos que se toman por vía oral. Estas sustancias pueden en algunos casos estimular la producción de proteoglicanos y normalizar el metabolismo del cartílago. De esta forma, éste último no sólo deja de degenerarse, sino que puede reconstruir nuevo cartílago.

Desde hace más de 20 años, la mayoría de estudios concluyen demostrando la eficacia de los suplementos de glucosamina para aliviar el dolor en caso de artrosis leve o moderada. Esta mejoría aparece en un plazo de 2 a 8 semanas y persiste durante varias semanas más después de interrumpir el tratamiento. Esto se debe al efecto antiinflamatorio de la glucosamina.

Por otra parte, y aquí radica su interés en relación con los tratamientos antiinflamatorios, la glucosamina podría estabilizar en algunos casos el proceso de destrucción del cartílago. Dos estudios realizados en personas con artrosis en las rodillas pusieron de manifiesto que tomar diariamente 1.500 mg de sulfato de glucosamina durante 3 años permite detener la progresión de la enfermedad.

Además, no se observaron efectos secundarios significativos. Para ello se necesita que queden en la articulación células que fabriquen el cartílago, es decir que éste no haya sido totalmente destruido. De ahí la importancia de ocuparse de la prevención desde muy temprano, por ejemplo, después de un traumatismo en la rodilla, o codo del perro  porque este tipo de traumatismo provoca un proceso inflamatorio que acaba destruyendo el cartílago. Pasa lo mismo en la patología Displasia de Cadera

¿Y la condroitina? Aun cuando los informes científicos sobre la condroitina no están tan avanzados como los de la glucosamina, los estudios clínicos de los que disponemos sugieren que puede aliviar el dolor. También puede contribuir a detener o ralentizar la progresión de la enfermedad.

En un estudio controlado doble ciego, los investigadores analizaron a 120 personas con artrosis de la rodilla. El tratamiento analizado frente al placebo consistió en tomar 800 mg de sulfato de condroitina al día durante 3 meses, tratamiento que se repitió otra vez en el mismo año.

Al cabo de un año, los individuos que fueron tratados con condroitina sufrían menos dolores y las radiografías indicaban que las lesiones del cartílago habían detenido su progresión. Como en el caso de la glucosamina, el efecto positivo de la condroitina se prolongaba después de terminar el tratamiento. 


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lunes, 15 de agosto de 2016

¿CONOCES LA MEMBRANA DE HUEVO PARA REDUCIR EL DOLOR DE TU PERRO?

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Varios estudios demuestran que el consumo de membrana de huevo contribuye a reducir el dolor y aumentar el bienestar articular de nuestro perro.

#Biodog quiere explorar en el mundo de un alimento básico para el hombre desde la antigüedad, hoy los nutricionistas describen al huevo como “la píldora vitamínica en envase 100% natural”. Pero es su membrana la que desde hace pocos años ha centrado el interés de los complementos para la salud articular.

Las membranas del huevo y no la cascara, son la placenta con un entramado de conexiones fibrosas, constituidas por fibroproteínas y polisacáridos, minerales con una composición que se asemeja  al cartílago de los vertebrados, que sirve para proteger al huevo y evitar la evaporación  de sus nutrientes.


Es un producto natural rico en proteínas y nutrientes esenciales que se obtiene de la membrana de huevo. Se separa de la cáscara por un método simopre, absolutamente respetuoso con el medio ambiente, en el que no se utilizan sustancias químicas.

Es un producto seguro. En la Unión Europea está aprobado como complemento alimentario y tiene designación GRAS (Generally Recognized As Safe) por la FDA (Food and Drug Administaration) americana. En Canadá también está aprobado por la NHPD (Natural Health Products Directore).

Sus componentes presentan un claro efecto sinérgico entre ellos, de tal manera que la eficacia de la membrana de huevo es 5-6 veces superior que la de cada uno de sus componentes naturales por separado. Su composición es la siguiente: 



- Colágeno (33-38 %): el más abundante es el tipo I; necesario para el sistema vascular, la piel, los tendones y ligamentos, el cartílago articular y los huesos. Se sintetiza en respuesta a la lesión.
- Ácido Hialurónico (4%): importante en la piel y el cartílago articular. Juega un papel importante en la reparación de heridas y de agresiones de la piel y en la lubricación de las articulaciones.
- Condroitín sulfato (2%): es un efectivo protector del cartílago, la membrana sinovial y el hueso subcondral, las tres principales estructuras afectadas en la artrosis. Además, parece disminuir la producción de algunos de los factores causantes de los procesos inflamatorios.
- Glucosamina (2%): papel fundamental en el mantenimiento de la integridad del cartílago articular. Activa la síntesis de colágeno, de precursores de glucosaminas y de condroitín sulfato y reduce o enlentece la progresión de los síntomas de la artrosis.
- Queratina (1%): proteína con función estructural, aporta dureza y resistencia.
- Lisozima (1%): enzima que actúa como importante barrera frente a las infecciones.

La contribución del #huevo al mantenimiento de la salud de nuestros #perros es evidente tras diferentes estudios, observando una reducción del dolor, menor rigidez y bienestar en las articulaciones, resultados que mejoran progresivamente. Similares resultados se observaron aplicados al perro deportivo o de trabajo en disciplinas como agility, mushing, carreras de galgos, perros cazadores entre otros y de especial atención a perros con patologías articulares como displasia.

Biodog recomienda su uso como complementeo nutricional y a favor de la salud articular de tu pero. Complimentar con el aceite de pescado.


Como conseguir la membrana de huevo.








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